¿Por qué me haces, sin flores, esperar? ¿Por qué miras así? Tan dulce me hace mal. Se acabarán las frases tras las que se esconde cada vez tu nombre, cuando quiero hablar de lo que hay en mí, que me asfixia y muero por decir. No pidas que haga de mi la cárcel que un beso ya abrirá. Aunque te entiendo no puedo creer que vivas haciendo de esquimal. Si es tu deseo lo acepto, no te nombraré jamás. Podes decir que no hay nadie aquí, no hablarme ni escucharme si te hartas de mi. Me cuesta estar todo el día pensando en vos y no poder hablarte, y me cuentes como soy. Desde tus ojos no quiero saturarme y entonces obligarme a parecer siendo vos. No sé si es miedo a sentir que el cuerpo reclame oración y te acaricie dejándote a mis pies, mi cuello y que elijas tu ambición. Tomarás el hacha, no me perdonarás, dejándome seguir pensando en vos