La casa se derrumba en mi cabeza
Y la puerta se abre sola por si vuelves
El sillón aún guarda huellas de tus curvas
Y el piso no es el mismo, sin tus pasos
Y el sol ya ni se asoma en la ventana
Sabiendo que no estás, para observarlo
Y no se hable de tu olor, que flota inerte
O del espejo que se inclina para verte