La soledad no se toca el corazón para humillarme. Me pone a oír tus fotos, me pone a oler tu ausencia, a ver la luz que está apagada. La soledad enamorada es un misil golpeando el pecho, la menopausia encinta de un amor que ya no es nada. La soledad es el brasier que se quedó cuando te fuiste, el decibel de tu silencio. El calendario de tu ausencia, el alma mater de lo absurdo. La soledad enamorada es mi pistilo sin tu estambre, es la hija de puta mas perversa y sigue aquí...conmigo.
Yo no sé si es una trampa que dejaste, yo no se si es una treta o una venganza, yo no sé si tienes tu que ver con eso. La soledad enamorada sigue aquí... conmigo. Esta soledad que se desliza, esta soledad que se incorpora, esta soledad de tus cenizas, esta soledad que me evapora.
Y te extraña, igual que yo.
