De más está decir que sobra decir tantas cosas, 
o aprendes a querer la espina o no aceptes rosas. 
Jamás te dije una mentira o te inventé un chantaje, 
las nubes grises también forman parte del paisaje. 
Y no me veas así, si hubo un culpable aquí fuiste tú.
Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, 
cuando los besos fueron el motor de arranque
 que encendió la luz que 
hoy se desaparece.
Así se disfraza el amor para su conveniencia, 
aceptando todo sin hacer preguntas 
y dejando al tiempo la estocada a muerte. 
Nada mas que decir, 
solo queda insistir.