Esa maldita necesidad de volver a empezar. Sin voluntad. Porque no hay otra opción, porque no se puede vivir del pasado. Y por mas que haya sido tu historia preferida, uno se cansa de leer todos los días los mismos capítulos. Porque ya sabes el final. Un final predecible y por mas que quieras cambiarlo, siempre va a ser el mismo. Pero te acostumbraste a cada gesto, a cada sonrisa, a cada beso, a cada mirada. Y nadie te lo va a borrar de la cabeza, nadie va a poder cambiar esa sensación de haber encontrado a tu compañera de toda la vida. Uno no lo eligió, solamente apareció y desde ese momento, nunca mas pudiste caminar solo. Y al seguir el camino, miras a tu costado y no tenes a nadie. Y quizás, al seguir caminando vuelve a aparecer. Y todo lo que hiciste para borrarte de la cabeza esa costumbre, se te vuelve a impregnar en el cuerpo en tan solo un segundo. Y te das cuenta que por algo es tu historia preferida. Que leerías todos los días los mismos capítulos e intentarías cambiar el final cueste lo que cueste. Y, a pesar de las decepciones, seguirás con la misma idea. Porque estas totalmente convencido que no hay ganas de empezar, sino de volver.






 




Te amo con locura.