Si hay algo que aprendí es que el tiempo va a poder solucionar todo. Pero hay algo que nunca voy a aprender, y es esperar un tiempo. Si bien el tiempo me abrió muchas puertas, también me cerró muchas mas. Y por eso es que soy tan desagradecido con el tiempo. De nada me sirvió esperar un tiempo, si al fin y al cabo hoy no tengo nada mas que tiempo. Me pregunto que voy a hacer con tanto tiempo y tan pocas cosas a mi alrededor. Miro a mi costado y solo hay un vacío que nadie lo va a volver a llenar. Y ya no es cuestión de tiempo. Cuando la esperanza es el tiempo, nos referimos al futuro. Cuando el error es el tiempo, nos referimos al pasado. Pero cuando el error soy yo, me doy cuenta que el tiempo no va a hacer mas que aliviar la culpa. Necesite tanto tiempo como ganas de que me necesiten. Y si me necesitan, no necesitan tiempo. Para necesitar no existe el tiempo. El tiempo no me va a dar un hombro para llorar, ni un abrazo para querer, ni una espalda para sostenerme. El tiempo lo unico que me va a poder dar es mas tiempo y yo estoy decidido a no quererlo. Jamás me ayudó en nada, ¿por qué lo habría de hacer ahora? Sigo siendo el mismo de antes y la culpa me está matando hoy. Y mañana se que aunque pase el tiempo, voy a seguir teniendo la misma culpa. Pero en el caso de que la culpa se vaya, solo voy a tener tiempo. Y esa maldita culpa que quedará en el pasado será tan solo un recuerdo. Como todo lo que tengo. Recuerdos. Recuerdos que ni el tiempo me ayudará a borrar. Y si no los borro, no tendré mas que culpa y, además, recuerdos. ¿Cómo se puede vivir de recuerdos? ¿Cómo se puede vivir con culpa? ¿Cómo no se puede tener esperanza? En tal caso me dirán que hay que recordar con sonrisas. Pero con la culpa no se puede hacer nada y el futuro que vendrá traerá solo remordimientos. El tiempo me agotó, la culpa tapó mi cabeza y la esperanza no la puedo ver. Solo tengo algo que nadie me va a sacar, y es el tiempo.